Descubriendo el Surf (I): sus orígenes

Descubriendo el Surf (I): sus orígenes
5 junio, 2020 Working Athletes

En la playa, tumbados en una toalla previamente extendida en la arena, con la crema solar aplicada uniformemente sobre el cuerpo –no vayamos a quemarnos-, la sombrilla estratégicamente colocada en función de la posición del sol, y con una nevera portátil colmada de refrigerios para el resto del día, vemos cómo a nuestro lado pasa un grupo de chicos y chicas cubiertos con un neopreno, tabla de surf en mano, camino de la orilla con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Cuántas veces hemos vivido esa situación? ¿Y cuántas otras nos hemos quedado maravillados desde nuestra toalla viendo cómo ese grupo de jóvenes cabalgan las olas sin grandes complicaciones?

El surf, entendido como deporte para unos, y como estilo de vida para muchos otros, es más antiguo que los propios Juegos Olímpicos, donde debutará como modalidad deportiva el verano de 2021. Tokio será el lugar elegido para este estreno, y aunque sus orígenes nada tienen que ver con el país nipón, sí comparten un mismo contexto: el Océano Pacífico.

A pesar de que no se puede determinar con precisión su verdadero origen como deporte, al no existir documentos escritos que lo atestigüen, el primer vestigio del surf se remonta hace tres mil años a la Polinesia occidental, donde puede afirmarse que los primeros surfistas eran pescadores que se servían de tablas de madera para montarse encima de las olas con el objetivo de volver a la orilla con su presa. De igual modo, se tiene constancia del uso en Perú y Bolivia del caballito de Totora, un tipo de embarcación construida con tallos y hojas que transportaba a los pescadores y se deslizaba sobre las olas de una forma similar al surf.

Caballito de Totora

Los primeros registros escritos sobre el surf en la historia no llegaron hasta el siglo XVIII, cuando tuvo lugar el primer encuentro entre la civilización europea y los polinesios en la isla de Tahití. El navegante británico James Cook (descubridor de las islas de Hawaii) describió una de las costumbres que tenían los indígenas de la siguiente manera: «Paseando un día por Matavai Point, donde estaban nuestras tiendas de campaña, vi a un hombre remando en una pequeña canoa para coger una ola. Deslizaba por la ola hasta llegar a la orilla, vaciaba su canoa, y volvía a repetir el proceso. No pude evitar concluir que este hombre sentía el más supremo placer mientras era conducido por el mar».

Fueron los primeros emigrantes polinesios los que introdujeron el surf en Hawaii, conocida popularmente como cuna de esta práctica. Muchos años y olas después, el surf hawaiano adquirió entidad propia como deporte, aunque sólo la clase alta de estas islas ostentaba el derecho a practicarlo. Esto era debido a su gran habilidad para surfear olas, tenían sus propias playas a las que sólo ellos podían acceder (las clases bajas tenían prohibido el acceso), rezos exclusivos para pedir a la naturaleza buenas condiciones de mar, y tablas elaboradas con madera de los mejores árboles. En el idioma local, el surf era conocido como he’enalu, que significa “deslizamiento sobre las olas”.

 

La época negra del surf (siglo XIX)

Tras el descubrimiento de las islas por el capitán Cook, muchos exploradores y comerciantes comenzaron a adentrarse en ellas. El siglo XIX fue nefasto para la población hawaiana, ya que los extranjeros trajeron consigo la prohibición de las costumbres indígenas, la imposición de una cultura que consideraba la práctica del surf como inmoral, así como enfermedades que resultaban mortales para los locales. Durante 100 años, no sólo el surf quedó eliminado casi por completo, sino que, a principios del siglo XX, la población indígena en la isla sólo representaba un 29% del total. Por aquel entonces, el arte de montar las olas lo practicaban únicamente algunos nativos de la isla de O’ahu.

 

El nacimiento del surf moderno (siglo XX)

El renacimiento del surf se produce gracias a un descendiente de antiguos reyes hawaianos llamado Duke Kahanamoku, considerado el “padre del surf moderno”. Se trataba de un nadador olímpico que fundó un club de surf en la playa de Waikiki y que, durante los años 20, se dedicó a dar charlas, seminarios y exhibiciones sobre este deporte a lo largo de Europa, Estados Unidos y Australia. De esta manera, el surf no sólo recuperó el interés que antaño perdiera, sino que comenzó a despertar la curiosidad del mundo entero.

Duke Kahanamoku

En los años 30, el surf pasó a otro nivel. Su influencia llegó hasta las costas de California, y allí adquirió la categoría de deporte que conocemos hoy en día. El disfrute de coger una ola dejó paso a la necesidad de competir por coger la mejor ola. Así nacieron los primeros campeonatos de surf, se innovó en el diseño de las tablas y un surfista americano -James Blake- introdujo en ellas por primera vez una quilla en su parte inferior con el objetivo de realizar giros y maniobras encima de la ola.

Esta evolución se vio truncada por la Segunda Guerra Mundial, que produjo un parón en su práctica. Sin embargo, la oscuridad de estos años arrojó algo de luz a este deporte en materia de innovación, ya que la guerra trajo nuevos materiales que fueron usados para mejorar las tablas existentes.

Desde entonces, el surf siguió creciendo hasta los años 60, de la mano del cine y la música. Películas como Gidget, o grupos como los Beach Boys contribuyeron aún más a su expansión, ya no sólo como un deporte, sino como un estilo de vida, una cultura. En esta época nacieron también las tablas longboards, más largas que las usadas hasta entonces. Se trataba de la década de oro del surf.

En los años 70, se produce su desembarco en Europa. Su práctica se empieza a popularizar entre la población, nace el primer traje de neopreno, se introduce la doble quilla en la base de la tabla para realizar más giros y maniobras, y comienzan las grandes competiciones internacionales con surfistas procedentes de todas las partes del mundo.

Desde entonces, y hasta la actualidad, no ha dejado de crecer, y puede decirse que el surf es un deporte que se practica en las playas de cualquier país con las condiciones adecuadas para ello.  Nació hace miles de años en Polinesia, se convirtió en deporte gracias a Hawaii y California; y será olímpico en Tokio. Diferentes enclaves, un mismo océano.

 

Ricardo Bernáldez López (Departamento de Investigación de CSBM & PARTNERS)

Más información: Working Athletes Program

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*